CÓMO ACOMPAÑAR EL NEURODESARROLLO DEL BEBÉ DURANTE EL PRIMER AÑO DE VIDA

 

El bebé humano nace inmaduro en muchos aspectos. Tiene una serie de reflejos automáticos que lo preparan para adaptarse al mundo desde las primeras horas de vida, pero necesita recabar mucha información y experiencias del entorno para poder desarrollarse.

Cuando un bebé nace a término su cerebro ya se ha desarrollado de forma importante durante todo el embarazo y cuenta con casi la totalidad de las neuronas de un adulto. Pero aunque el sistema nervioso ya se ha ido programando durante el embarazo, aún le queda un emocionante camino de maduración y desarrollo del sistema nervioso.

A medida que el bebé crece el sistema nervioso se va haciendo cada vez más eficiente, creando multitud de conexiones entre sus neuronas y mielinizando esas conexiones para que sean más rápidas. Al mismo tiempo el cerebro va creciendo y va madurando diferentes sistemas: sensorial, motor, emocional, social, etc. Pero para que este proceso se lleve a cabo el bebé necesita información de su propio cuerpo y de su entorno.

Entonces… ¿Qué estímulos son necesarios para construir toda esta programación?

 

Cómo estimular a tu bebé en su neurodesarrollo

El bebé necesita estímulos en todos los ámbitos: físico, sensorial, emocional, afectivo, social, … A continuación, hablaremos sobre todo de la estimulación a nivel físico y sensorial, aunque los estímulos afectivos, emocionales y sociales se encontrarán implícitos siempre. Esta estimulación empieza en el nacimiento y es imprescindible para su desarrollo. No se trata de hiperestimular al bebé, pero sí de dar la oportunidad de descubrir su cuerpo y su entorno de una manera sana y respetuosa.

Los principales estímulos sensoriales que necesita el bebé al principio son el movimiento y el tacto, pero le siguen con gran relevancia la estimulación visual y auditiva. A medida que crece desarrollará los sentidos del olfato, el gusto, la propiocepción… pero de momento nos centraremos en el movimiento, tacto, audición y visión.

 

Explorar el mundo mediante del tacto

A través del tacto podemos transmitir afecto, pero además es la forma en la que el bebé empieza a trazar un mapa corporal en su cerebro. Al tocar sus manos, sus pies, su cuerpo, el bebé recibe unos estímulos sensitivos en su piel que le aportan mucha información sobre sus límites corporales y su ubicación en el espacio.

La importancia de hacer “piel con piel” nada más nacer ya tiene mucha evidencia científica. Los beneficios para el bebé son enormes: regula las constantes vitales, le aporta seguridad y tranquilidad, favorece la lactancia materna y crea un importante vínculo. Este primer contacto con el mundo es el inicio de todo en proceso de aprendizaje.

 

¿Cómo podemos estimular al bebé a través del tacto?

Si es posible y hay un entorno adecuado, es mejor que el bebé lleve la menor ropa posible. Por ello, el momento del baño o al cambiar el pañal puede ser una buena oportunidad. Mediante caricias y presiones suaves podemos ir recorriendo su cuerpo. Durante la lactancia podemos acariciar sus manos y pies, y en cualquier momento podemos estimular la función orofacial a través de caricias en las mejillas y en la boca.

Cuando el bebé va creciendo empieza a experimentar distintas texturas a través de sus manos, sus pies y su boca. Es habitual ofrecer a las manos del bebé distintos objetos, pero ¿qué pasa con sus pies? Se sabe que hasta los 9 meses el pie del niño tiene más terminaciones nerviosas que la mano, pero solemos cubrir los pies con calcetines y calzado. En un ambiente cálido es importante que el bebé vaya descalzo y que pueda contactar con diferentes texturas a través de los pies.

Otra duda general aparece cuando el bebé comienza a llevarse objetos a la boca ¿debemos dejarlo? Siempre que sea seguro podemos facilitar que el bebé explore el mundo a través de su boca, de manera que actúe como un escáner y reciba información sobre el tamaño, textura, forma y temperatura de los objetos que le rodean.

 

El estímulo del movimiento

Mecer a un bebé para que se calme es algo casi instintivo, pero además tiene otros múltiples beneficios. Mediante el movimiento el bebé desarrolla el equilibrio, su orientación espacial, su control postural, mejora su tono muscular y el control de sus ojos.

Coger al bebé en diferentes posiciones, con movimientos suaves ayuda al desarrollo de su sistema vestibular, muy necesario en cualquier ámbito de la vida.

Otra forma de estimular mediante el movimiento es con el porteo. A la vez que nos movemos el bebé se balancea con nosotros mejorando su tono muscular, su postura y su control visual.

También es importante facilitar que el bebé pueda moverse libremente en distintas posiciones, tanto boca arriba como boca abajo. Desde el nacimiento podemos colocar el bebé sobre nuestro pecho siempre que esté despierto y vigilado. Según las recomendaciones actuales, el bebé debe dormir boca arriba, pero cuando esté despierto puede pasar ratitos boca abajo para descubrir el mundo desde otra perspectiva, vencer la fuerza de la gravedad al intentar levantar la cabeza y moverse en posiciones diferentes.

 

Movimiento libre

En el inicio de la vida, todos los movimientos del recién nacido son automáticos y provocados por los reflejos primitivos. Pero conforme el bebé va madurando, estos reflejos desaparecen para permitir un movimiento libre y voluntario. Por ello otra labor importante es permitir el movimiento libre del bebé. Para ello lo colocaremos sobre una superficie lisa y estable tanto boca arriba como boca abajo y con la mínima ropa posible para que la piel reciba más estimulación. Podemos ponernos a su altura y ofrecerle juguetes adecuados para su edad.

 

Estimulación visual

La visión es un sentido que está muy poco desarrollado en el nacimiento, pero podemos ayudar a que vaya madurando. Al principio el bebé no es capaz de fijar la mirada, pero ya sabemos que estimulando el movimiento podemos ayudar a que la visión sea más estable. Más tarde, hacia los tres meses, desarrolla la capacidad de seguir objetos en movimiento, será capaz de seguirnos cuando nos movemos. A esa edad debemos ponerle distintos objetos a los lados, tanto si está boca arriba como boca abajo y podemos moverlos para que los sigan con la mirada. También podemos utilizar patrones de alto contraste para lograr su atención. Estos patrones son láminas con dibujos geométricos en blanco y negro, a veces también se incluye el rojo. Al bebé le llama mucho la atención porque al principio lo que mejor ven son figuras que destacan mucho de su fondo.

 

Estimulación auditiva

La audición del bebé está presente en el útero materno, está acostumbrado diferentes sonidos por lo que cuando nace le calman los latidos del corazón o la voz de sus padres. Hablarle estimula la madurez del lenguaje y es un estímulo que le hará moverse hacia el sonido.

Podemos utilizar sonidos sueves para llamar su atención y estimular el movimiento de la cabeza hacia ellos.

 

Por último, debemos recordar que el mejor estímulo que tiene el bebé somos nosotros. Nuestro contacto, nuestra voz, nuestro olor, bailar con el bebé, mirarle a la cara, mecerlo… son la mejor herramienta.

 

En la Clínica Verónica Fabado, a través de la Fisioterapia y Osteopatía infantil hacemos un seguimiento del desarrollo de cada niño desde el nacimiento asesorando a los padres, valorando a los bebés y ayudándoles a alcanzar y disfrutar de todas las etapas.